Sobrepeso, diabetes o patología coronaria requieren de ejercicios específicos y no vale cualquier actividad. Es más: sin control el desgaste puede ser perjudicial.
Aunque muchos lo ignoren, no todas las personas pueden realizar cualquier actividad física. La misma debe estar sujeta tanto a la edad, a la masa muscular y a los problemas de salud que puedan o no tener.
Si es hipertenso, obeso, con problemas cardíacos, fumador o si se está embarazada, ojo con levantar pesas y hacer abdominales. Ni que hablar de las lagartijas y sentadillas. Tales ejercicios no necesitan del oxígeno en su realización (anaeróbicos) lo que hace que el organismo sea más propenso al aumento del colesterol y presión, así como a los desgarros musculares o fracturas. En casos más extremos, hasta se podría hacer un infarto.
Pero no se trata de ser alarmistas. La gimnasia es altamente recomendable por los médicos, se tenga o no inconvenientes de salud. La clave está en practicarla con moderación, acompañarla con una buena alimentación y respetar las condiciones físicas y mentales de cada persona.
SOBREPESO Y DIABETES.
La actividad física para personas que padecen de sobrepeso debe atacarse por dos lados. Uno es la dieta, que debe ser controlada por un médico, y el otro es la gimnasia aeróbica, es decir, ejercicios en los que sí se necesita el oxígeno para darle al músculo la energía que precisa.
La caminata y la natación son ideales, y deben realizarse entre cuarenta minutos y una hora por día, seis o siete veces por semana. Nada de matarse con aparatos o boxeo.


La actividad brusca, además de no ser sana, requiere de mayor fuerza y hace que se quemen los hidratos de carbono (dulces) en lugar de los lípidos (grasas). Hay un error muy común y es que cuando uno tiene panza suele hacer muchos abdominales pensando que la va a adelgazar y no es así. Se mejora la tonificación del músculo, pero no se reduce la zona.
Otros de los beneficios que tienen la caminata y la natación es que elevan el colesterol bueno (HDL) y disminuyen los niveles de malo (LDL) así como los triglicéridos (grasas que hay en la sangre y en los alimentos).
OTROS MALES.
Para los diabéticos, el médico sugiere también la caminata y la natación, con la diferencia de que además pueden correr y andar en bicicleta, siempre que estén bajo supervisión médica. La dedicación justa son 40 minutos, cuatro o cinco veces a la semana. Las células son más sensibles a la glucosa con esos ejercicios lo que ayuda a bajar los niveles de azúcar en la sangre.


Aquellos que sufren de hipertensión pueden caminar, trotar y hacer gimnasia más localizada trabajando glúteos y piernas, aunque no tienen prohibido levantar pesas ni tobilleras. Eso sí, la carga de las mismas debe ser liviana porque de lo contrario aumenta la presión. Se debe ser consecuente y realizar cualquiera de esos ejercicios al menos cuatro veces a la semana, durante 50 minutos.
Para los que lidian con problemas osteoarticulares como dolores de espalda, columna, cadera y rodilla se aconseja sustituir la caminata por el trote, la bicicleta o la natación. También existen unos aparatos que se llaman elípticos (de bajo impacto) donde se fortalecen los músculos de las piernas sin afectar la salud.

Se aconseja realizarlos media hora todos los días. La movilización constante de las articulaciones es vital para que no se desgasten los cartílagos así como para prevenir enfermedades no inflamatorias de los huesos, como la artrosis.
Si de problemas circulatorios se trata, lo mejor para evitar la obstrucción de venas y arterias es caminar o hacer natación. ¿La rutina? Entre treinta y cuarenta minutos por día, seis veces a la semana. Ambos deportes se recomiendan también a las personas con trastornos pulmonares, sobre todo a los que fuman, ya que ayudan a abrir el tórax y consecuentemente aumenta la capacidad de respiración.
Pilates o yoga en el embarazo
Para las mujeres embarazadas, los ejercicios más completos y saludables son los que fusionan técnicas de relajación y fuerza física de baja intensidad.










La edad también juega un rol vital a la hora del deporte. Con los años se va perdiendo fuerza muscular y por eso el especialista sugiere a los adultos trabajar la zona de los hombros, brazos y piernas, aunque sea dos veces a la semana.
Puede ser con natación, Pilates, aductores o lagartijas. Como los adultos van perdiendo la elasticidad se deben realizar ejercicios de flexibilidad estática, es decir, de elongación, sobre todo de brazos y piernas. Lo ideal serían tres repeticiones de 20 segundos, tres o cuatro veces por semana, antes y después de realizar actividad física. Luego de la menopausia, por ejemplo, una rutina de esos ejercicios no permite que se pierda masa ósea porque favorecen la entrada de calcio en los huesos.
Después de los 35 años, tanto hombres como mujeres deben ser más cuidadosos. Antes de inscribirse en un gimnasio se deben realizar chequeos cardiovasculares para ver si presentan algún riesgo de salud, alerta el especialista.
Tampoco los niños pueden realizar cualquier actividad física por más enérgicos y sanos que sean.
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